Hace algunos días llegué a Bogotá a visitar a mi familia y volver a sentir el calor de la gente de mi país que después de estar casi dos años sin venir, me estaba haciendo mucha falta. Lo primero con lo que uno se encuentra son los trancones, las obras, el desespero de la gente, etc... cantidad de stress que hacia mucho tiempo no sentía. Sin embargo, hubo algo que me impactó y me recordó que es ser colombiano.
Estábamos con mi familia almorzando en un centro comercial en Bogotá, obviamente desquitandome de la falta de la comida de mi tierra, y por casualidad, en ese mismo momento estaban mostrando en las pantallas de la zona de comidas la participación de Ibargüen en la final de salto largo de los Olímpicos de Londres.
Fue impresionante ver a todas las personas que se encontraban cerca a las pantallas viendo atentamente los saltos que Ibargüen hacía en la final. Me causó un sentimiento fuertísimo en mi pecho cuando en cada salto de la deportista, la gente animaba, aplaudía y seguía todos los movimientos de la morena.
Por un momento recordé que era sentir hacer parte de este país, donde a pesar de todos los problemas que tenemos, las personas se alegran y hacen todo lo que está a su alcance para impulsar la esperanza colectiva de sacar adelante a nuestra representante en los olímpicos. No voy a mentirles, se me salieron las lágrimas al sentir como mis compatriotas impulsaban sus esperanzas concentradas en esta mujer y puede ser que sea un impuso esporádico pero es algo que en el país donde me encuentro, donde las dificultades son menores, no se ve este tipo de impulsos de parte de la sociedad a sus deportistas que representan a su país en diferentes mundiales y campeonatos internacionales.
Debo aceptar que son de las cosas que me hacen falta de mi hermoso país, donde no tenemos ayuda al desempleo, donde no existen muchas becas de educación, donde penamos por tener algo de salud, donde día a día es el trabajo del rebusque y la fé que permiten seguir adelante y que a pesar de todas las dificultades que tenemos, impulsamos desde una pantalla de TV a una compatriota.